"Mirar las cosas de cara, ser capaces de sorprendernos, tener curiosidad y un poco de coraje; saber preguntar y saber escuchar; evitar los dogmas y las respuestas automáticas; no buscar necesariamente respuestas y aún menos fórmulas magistrales" (Emili Manzano)

domingo, 8 de diciembre de 2013

SOBRE EL "OJO CLÍNICO", "OLER A ...", "IRRADIACIÓN", Y EL "CONTACTO PSICÓTICO"

"Los mejores clínicos parecen tener un sexto sentido para la enfermedad. Sienten su presencia, saben que está allí, perciben su gravedad antes de que ningún proceso intelectual pueda definirla, catalogarla y ponerla en palabras. Los pacientes también sienten lo mismo con respecto a un médico: que es atento, que está alerta; que le importa. Ningún estudiante de Medicina debería dejar de observar uno de esos encuentros. De todos los momentos de la medicina, este es el más colmado de drama, sentimiento, historia".
MICHAEL LACOMBE, Annals of Internal Medicine, 1993


Una ventaja del fenómeno respecto al síntoma es que el primero refleja mejor lo global de la transformación de la existencia, de las vivencias. En un cuadro morboso, e.g. la psicosis o la melancolía, es el "ser hombre" lo que se ha transformado. Como observadores expertos podemos captar, a través de una especie de "intuición" de la totalidad, esta transformación aunque no se puedan detectar síntomas manifiestos de esquizofrenia o depresión. Se produce una "vivencia de esquizofrenia" en el observador. 

Esto se expresa como "emanación atmosférica" o "irradiación" y el correlato de "oler a ..." (H. Tellenbach, 1968) que se transmite al observador, incluso en las formas leves de trasformación patológica. Ante un melancólico se experimenta una vivencia específica de mustiedad, de pérdida de frescura, de falta de deseo. Esta "globalidad" de la transformación ante una entidad psicopatológica puede "olfatearse" como cualidad "atmosférica", y resulta más patente en el idioma japonés: la palabra Ki significa "origen del universo", pneuma, aliento, aire, y al mismo tiempo también ánimo (B. Kimura 1965). En el Ki el individuo participa de la "atmósfera", en el "origen del universo"; en  el "ser con el prójimo" y todo tipo de comprensión. Cuando la participación en el Ki se ve distorsionada, el individuo se convierte en  Ki-chi-gai, es decir, en loco. 

Hubert Tellenbach 1914-1994


En el humor delirante experimenta esta vivencia global su más intensa condensación, pero también en las alucinaciones, los delirios o la tristeza vital, entendidas como vivencias  y no como síntomas que reflejan una alteración de las funciones de la percepción, el pensamiento y el afecto, respectivamente.

En cualquier lugar del mundo donde se esté ante un sujeto psicótico, se experimenta lo global de esta transformación vivencial. Lo "global" no es tan sólo perceptible mediante la "intuición", es decir, mediante un "olor a". Al igual que estos cuadros afectan al hombre en su totalidad, también se pueden captar conjuntos sintomáticos, pero hay que recordar que "los síntomas tan solo se pueden aislar de acuerdo a diversos enfoques, pero no en realidad" (Gruhle 1932). 

De esta manera, mientras que las vivencias y los fenómenos son inseparables del sujeto individual, cada trastorno produce una transformación específica, que produce una conformidad transubjetiva de la expresión y del comportamiento produciendo estados en los que "parecen extinguirse todas las diferencias personales" (J. Lange). Así, e.g. en las esquizofrenias encontramos una sorprendente conformidad en la estereotipia de lo formal de las imágenes delirantes o en la audición de "voces" . De esta manera, algunos síntomas pueden darse en distintos trastornos mentales.
Tan solo la vivencia representa a la "enfermedad" en su totalidad. Lo global se manifiesta desde luego en facetas, pero en cada una de ellas está contenida siempre la globalidad.

No es infrecuente que el médico joven en formación, tras visitar a un paciente en urgencias, comente con su supervisor: - "Dice que oye voces, y que cree que es el hijo de Dios y tiene poderes, pero no me lo creo; huele a disociativo".

Difícilmente el supervisor podrá orientar el cuadro sin ver al paciente. Pues aunque en cada uno de estos síntomas está contenida la globalidad de la alteración psicopatológica, la suma de todos los criterios DSM de esquizofrenia no constituyen la enfermedad, son sólo facetas en los que está contenida la globalidad. Una persona con esquizofrenia no es una persona con alucinaciones, delirios, aplanamiento afectivo, lenguaje disgregado, conductas bizarras, etc. La esquizofrenia es una, o probablemente varias alteraciones que producen un cambio global de las vivencias que se manifiestan en centenares de manifestaciones. Algunas de estas manifestaciones las definimos como alucinaciones, delirios, etc, y para muchas otras no tenemos un marco linguístico ni metafísico para exponerlas de manera clara, y todas ellas son las que un observador experimentado detectará por intuición y resumirá con expresiones del tipo "tienen un contacto psicótico", "me huele a psicosis", "tienes buen ojo para detectar cuadros psicóticos". Pero un familiar lego tambien detectará la trasformación global como un "cambio de forma de ser", "estar raro", etc.

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